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Archive for 13 noviembre 2009

Los lifestyle consultants también nos enfermamos, porque —es bueno que lo sepan—, también somos seres humanos. Hace días que me aqueja una rinitis primaveral espantosa, tanto que agoté las existencias de papel tisú que tenía en casa. Y eso que siempre estoy bien provisto. Si junté fuerzas para escribir estas líneas y entregar la columna a tiempo es gracias a las infusiones de equinácea que vengo tomando desde ayer, cada tres horas.

¿Que qué es la equinácea? Es una planta herbácea que ayuda al sistema inmunológico, pero no me escuchen a mí, lo buscan en Google y encuentran todo lo que necesitan saber. Es bárbaro Google, no me digan que no.

Qué mejor manera entonces de arrancar hoy sino con el tip express del día. Tomen nota: recomiendo tener siempre a mano algún sobrecito de equinácea, que se compran en cualquier farmacia. La bebida resultante es rica y no necesita azúcar ni nada, pero mi receta incluye además un poquito de miel y jugo de limón. Cuando uno siente que está por agarrase un resfrío o anda un poco decaído, este cocktail no falla. (Igual, como siempre digo, ningún remedio casero sustituye la consulta al médico.)

Logo de Google

GOOGLE. Es bárbaro, no me digan que no.

Una vecina me vio en el ascensor sacando de apuro un pañuelo de papel tisú y me dijo “ah, m’hijo, el cambio de estación…”, y dejó así, la frase inconclusa. Supongo que hablaba de la pelusa de los plátanos, de la temperatura que sube y baja a lo loco. Pero creo que hay un factor clave en todo esto al que no le damos importancia: el horario de verano para ahorrar energía.

Cuando digo ésto mis amigos se matan de la risa y está bien, me gusta hacer reír a mis amigos, pero vamos a aclarar los tantos. Aunque el horario oficial se haya corrido solamente una hora, produce el mismo efecto que el incómodo jet lag. Sí, es exactamente igual y sin siquiera pisar un avión. Si tendré historias para contar de jet lags, pero no vienen al caso. Lo que quiero decir es que está estudiado que por cada huso horario que atravesamos, nuestro cuerpo necesita por lo menos un mes para ajustar su reloj biológico, que parece no es nada fácil de poner en hora. A algunos nos lleva todavía un poco más. Yo, con este resfrío y este cansancio, tengo un jet lag que no puedo más.

Jet lag

HISTORIAS DE JET LAGS. Tengo muchas, pero no vienen al caso.

Aclaro que no estoy para nada en contra del daylight saving time, porque entiendo que en estos tiempos de crisis energética es una medida necesaria. Es bueno saber, simplemente, que el beneficio de ver la luz del sol durante varias horas después de salir del trabajo tiene su precio. A mí, en particular, me despista mucho para la cena, y con esto les doy mi segundo tip express del día, para ir cerrando: ojo con cenar después de las 10 de la noche, que engorda y no nos deja dormir bien. A nadie le gusta que 15 minutos antes de la hora de salida aparezca nuestro jefe con una montaña de documentos para revisar, corregir, firmar y ensobrar. Bueno, al estómago tampoco le gusta ponerse a trabajar a esas horas. Ténganlo en cuenta y hasta la próxima.

  • Nuesto lifestyle consultant residente, Jean Font de Bon, es una presencia habitual en conferencias internacionales sobre “nuevas tendencias y estilo de vida”. El mes pasado dictó en el Fashion & Lifestyle Trade Show de Dubai la conferencia Beneficios y contraindicaciones del prêt-à-porter infantil, que será editada próximamente en formato coffe table book y llevará por título Talle 12. Su columna, Saberes para el buen vivir, se actualiza todos los viernes.
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Isetta en la pradera

En las últimas semanas he recibido muchos mails preguntando porqué es que la columna se ha volcado tanto hacia lo que algunos denominan “autoayuda”. Supongo que tiene que ver con que llegó esa época del año en la que uno repasa mentalmente lo que hizo desde el 1° de enero hasta la fecha. Puede ser también por un aspecto clave de mi profesión como lifestyle consultant que se parece mucho al trabajo de un ingeniero civil, y es que nos preocupan los cimientos, los pilotes, las vigas y los contrafuertes. Si no hay una buena base, una estructura sólida, se viene todo abajo.

“Autoayuda” tampoco me parece la palabra más acertada, pero no me quiero extender. Prometo volver a las recetas engergizantes, los cocktails de autor y otros asuntos más prácticos apenas se inaugure la temporada estival, que para mí arranca el día que entro a la casa de mi madre y está el arbolito de Navidad armado y hay perfume a jazmines. Pero me voy de tema.

Hoy quería hablarles, siguiendo la línea de anteriores posts, de la Doctrina Isetta. ¿De qué trata? Pues, muy simple: la Doctrina Isetta habla de entender el mundo como un entramado de autopistas, avenidas, calles, caminos vecinales… y a cada uno de nosotros como un “huevito”, como se les llama con cariño a los Isetta, que por ellos transita. Nuestro kilometraje es la vida.

¿Qué significa todo esto? Que como decíamos antes, nuestra individualidad debería estar protegida en ese microespacio, pero no podemos ignorar el afuera. Parte del asunto radica en entender que no vamos aislados en una burbuja, no. Vamos en un huevito que tiene ventanas, un techo rebatible… y una puerta que se abre hacia adelante. Siempre hacia adelante.

Isetta rojo

HACIA ADELANTE. De este modo se abre la única puerta del Isetta

Tampoco podemos pensar que vamos a andar por ahí indemnes, sin un pinchazo, un desperfecto, un choque. Y es bueno saber que en algún momento vamos a dejar que alguien más suba a nuestro Isetta a dar un paseo. Algunos de esos pasajeros se quedan para siempre. Lo importante, siempe, es estar al volante. Claro que la doctrina, bien aplicada y bien entendida, implica que uno es piloto de su propio huevito, pero también puede ser pasajero en el de otro. Y así va la cosa.

En compañía

QUE ALGUIEN MÁS SUBA A NUESTRO ISETTA A DAR UN PASEO. Es algo que en algún momento vamos a dejar que ocurra

Por si les queda alguna duda, la Doctrina Isetta es una creación mía y refleja al 100% mi Weltanschauung, o sea, mi visión del mundo. ¿Quieren un buen consejo? Tengan su propia Weltanschauung. Todos deberían tener una, trabajada y meditada. Me acuerdo ahora cuando aprendimos el concepto en la facultad y de la emoción cantábamos en el recreo: “Well, shake it up, baby, now, shake it up, baby, Weltanschauung, Weltanschauung”. Pero esa es otra historia.

Si llegan a leer por ahí la Teoría del Fiat 600, no hagan mucho caso, es una variante de ésta que un colega adoptó y adaptó sin consultarme (“plagió” sería la palabra más adecuada), pero bueno, copió mal el modelo: el Fitito, todos sabemos, no tiene una puerta que se abra hacia adelante, siempre hacia adelante. Manejen con cuidado y hasta la próxima.

  • Nuestro lifestyle consultant residente, Jean Font de Bon, aparenta más edad de la que tiene desde que se dejó crecer el bigote, hecho que constató porque ahora cuando los niños le hablan le dicen “señor”. Su blog, Saberes para el buen vivir, se actualiza todos los viernes.

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