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Posts Tagged ‘Etiqueta básica’

Por estos días emprendí la engorrosa tarea de bajar de la parte más alta e inaccesible del placar toda la ropa de verano y subir la de invierno. Uno se siente a gusto cuando hace estas cosas porque aparecen por aquí y por allá recuerdos asociados a la época del año en la que por lo general tomamos vacaciones, descansamos y la pasamos bien. También es un ejercicio de previsión, que se aplica a muchos otros órdenes de la vida. Como en la fábula de la cigarra y las hormigas, el que toma las mínimas precauciones antes del cambio de estación sale mejor parado, pero es horrible tener que identificarse con las hormigas. Hagan como que no les dije nada.

MEJOR PARADO. Así sale quien toma las mínimas precauciones antes del cambio de estación

MEJOR PARADO. Así sale quien toma las mínimas precauciones antes del cambio de estación

Volviendo a mi columna de hoy, iba a estar dedicada a profundizar en algunos tips básicos para el verano, como que se tomen en serio lo de cuidarse del sol de pies a cabeza, que se hidraten mucho, todo lo que puedan, que descansen pero también que aprovechen los primeros días de enero, cuando el tiempo parece suspendido, para trazar un plan de acción del año: dos o tres metas principales, dos o tres secundarias, y luego reflexionar un momento sobre cómo pensamos llegar a ellas. Esto vendría a ser la macrolista de tareas para el año, nuestra hoja de ruta.

De todo eso les iba a hablar hoy, pero mientras apuntaba las ideas en mi Moleskine, sentado en el ómnibus, me llamó la atención el comportamiento del chofer: saludaba a los pasajeros al subir. A todos y cada uno, con un “Buenos días, buenos días, bienvenidos”. Está claro que a mí también me saludó igual, pero en el momento no le presté atención.

Ustedes dirán “qué bárbaro”, “qué educado”, y casi que puedo escucharlos exclamando “ojalá fueran todos así”. Sin embargo, como lifestyle consultant no puedo dejar pasar esta oportunidad para plantear un tema básico sobre la etiqueta y el comportamiento en lugares públicos. Lo que quiero decir es que el chofer, repitiendo como autómata el “buenos días” a todos los pasajeros con una sonrisa de cartulina, me pareció un desubicado total.

Pensarán que me contradigo, porque soy defensor acérrimo del saludo como norma básica de cortesía. Pensarán que soy un radical -que no lo soy, salvo excepciones como ésta-, porque me la agarro contra el chofer amable. Pensarán que me quejo por todo, que no es cierto, sólo estoy haciendo mi trabajo, poniendo el tema sobre el tapete.

UN DESUBICADO TOTAL. Es lo que me pareció el chofer del ómnibus, que se la pasó repitiendo el “buenos días” como un autómata a todos los pasajeros

De ninguna manera estoy censurando la urbanidad de este señor, pero por regla tampoco aliento los extremismos. La amabilidad y la generosidad excesiva resultan sospechosas. Es la verdad de la milanesa. Dirán que es una señal más de lo mal que está el mundo, pero lamentablemente es así. Como siempre digo, para romper las reglas primero hay que conocerlas: abstengámonos de excesos de toda índole, al menos en público y sobre todo con desconocidos. En el caso de la amabilidad, se puede confundir con un exceso de confianza. Y no debe haber nada peor que un confianzudo.

En el caso de la generosidad, el exceso pone al otro en un lugar incómodo, muy incómodo: el del compromiso forzado. Acá, el chofer vendría a ser la cigarra, que canta sin que nadie se lo pida, pero una vez más me rechina la metáfora (otra vez terminamos siendo las hormigas). Así que hagan de cuenta que no dije nada. Pero sí recuerden lo de evitar excesos.

¿Cómo debería hacer el chofer si quiere ser amable, si quiere “humanizar” el transporte colectivo? Pues muy sencillo. Con solo un “buenos días” genérico en el momento justo, que vaya destinado a todos los pasajeros que suben en una parada. Así estaría más que bien, y yo desde mi asiento hubiese pensado: “Qué bárbaro, qué educado el chofer, ojalá fueran todos así”. Aprovechen el fin de semana y hasta la próxima.

  • Nuestro lifestyle consultant residente, Jean Font de Bon, no sale a la calle sin una buena untada de pantalla solar factor 30 y una botellita de agua mineral. Los lectores pueden dejar sus consultas en el área de comentarios y él con mucho gusto evacuará sus inquietudes. Saberes para el buen vivir se actualiza todos los viernes.
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